Golpes y gases: la única respuesta al reclamo de jubilados
por Revista CítricaFotos: Rodrigo Ruiz
19 de marzo de 2025
A pocos días de la brutal represión donde Pablo Grillo fue herido, este miércoles volvieron a la carga con gases lacrimógenos, golpes y empujones. El modelo de Javier Milei solo cierra con represión.
“Qué feo, qué feo debe ser, pegarle a un jubilado para poder comer…”. La canción se repite cada miércoles en las puertas del Congreso. Y todo sigue igual, o peor. Cada vez es más el dinero gastado en violentos operativos de seguridad que no cuidan a nadie, más bien dañan.

No nos olvidamos que hace dos semanas, cuando los hinchas de todos los clubes (no las barras, como quisieron instalar) marcharon con los jubilados, Patricia Bullrich ordenó la represión más violenta y el fotógrafo Pablo Grillo fue herido por el impacto de un tubo de gas lacrimógeno arrojado por Gendarmería. Pablo sigue internado en el Hospital Ramos Mejía.
La semana pasada al reclamo de jubilaciones dignas se sumó el de “Justicia por Pablo”. ¿La respuesta del Gobierno? El operativo de “seguridad” fue más ostentoso que el anterior.
Los testimonios de quienes marcharon en esta jornada, marcada por la indignación y la tristeza, pintan un cuadro desolador de la realidad que enfrentan. “Soy jubilado, cobro 200 y pico mil pesos, pagué 200 de luz y gas, o sea, no nos alcanza para comer. Estamos comiendo día por medio con mi familia”, relata con una mezcla de cansancio y rabia un hombre de unos setenta años. Este relato es la síntesis de un drama que se repite en miles de hogares argentinos, donde el haber mínimo no alcanza para cubrir los gastos esenciales, forzando a quienes dedicaron su vida a aportar a un sistema que hoy les da la espalda a tomar decisiones imposibles.

La marcha no fue solo un acto de protesta, sino un ejercicio de memoria y de conciencia. Una de las protagonistas de la jornada, una mujer que se apoya en un bastón, le grita a los gritos a la policía: “¿Qué quieren? ¿Qué país quieren, muchachos? ¿Qué son ustedes? ¿Se preguntaron quiénes son ustedes? ¿Se preguntaron quién es su familia? Es como dice la canción de Zitarrosa: ‘Cuando pasa el presidente, los milicos ya no son gente’. ¿Dejaron de ser gente? ¿Dejaron de ser humanos? ¿Dejaron de pertenecer a una familia? ¿Dónde está el orgullo de la fuerza?”. Su voz, potente y cargada de una emoción que estremece, confronta a los uniformados con su propia humanidad, recordándoles que del otro lado del cordón policial no hay enemigos, sino un pueblo al que, en algún momento, quizás también le toque defender lo suyo. Su discurso concluye con una afirmación que encapsula el espíritu de la movilización: “¡Basta! Los viejos no queremos lástima, queremos respeto, y aunque usemos un bastón, podemos defendernos de mil maneras, porque tenemos la conciencia de la edad, que es lo que quieren destruir este desgraciado del presidente. Quiere destruir la memoria”.
El aire se enrareció por momentos. En las grabaciones, se puede observar a dos mujeres mayores sentadas en el suelo, ayudadas por personas solidarias que les ofrecen agua y alcohol en gel para que se recuperen de una indisposición, una consecuencia directa de la represión y la tensión del momento. Este tipo de imágenes, que reflejan la vulnerabilidad de los manifestantes, son un duro recordatorio de que la lucha no es simbólica, sino que se libra con los cuerpos y la salud de quienes la encabezan.
Ante la pregunta sobre el miedo, un jubilado responde con convicción: “Es muy simple, el miedo. La gente no sale de la casa por miedo. O sea, es normal, todos tenemos miedo, ¿eh? Es lógico que la gente diga ‘si el poco que tengo lo pierdo, o voy preso, me pegan, como nos han hecho’”. Y añade, con una lucidez: “Pero bueno, con eso no cambiamos nada. Si con esa actitud y con esa actitud de decir ‘que sea otro y no yo’, no vamos a cambiar nada, vamos a seguir siendo ovejas y gobernados de esta manera como nos están gobernando”. Su reflexión se extiende a un análisis histórico: “Las mismas políticas de Macri, las mismas de Menem, las mismas del gobierno de facto del 76. O sea, son las mismas políticas. No cambiaron nada. O sea, son ellos mismos contra el pueblo”.
La crónica de esta jornada es un espejo de la realidad argentina. Es la historia de una generación que construyó el país, que aportó toda su vida, y que hoy se ve forzada a mendigar en su propia tierra. Es la historia de quienes se niegan a ser borrados de la memoria, de quienes se plantan con la fuerza de la experiencia y la indignación para exigir lo que les corresponde por derecho. Es la historia de la lucha por la dignidad, por el respeto y por un futuro que les ha sido arrebatado.

Este miércoles volvieron a la carga con gases lacrimógenos, golpes y empujones. Ya no quedan dudas: esta es la única propuesta que puede ofrecer este modelo (pro FMI y anti jubilados) que solo cierra con represión.


"Hay que pensar un nuevo Argentinazo"
La represión a una de las tantas jubiladas en las puertas del Congreso de la Nación narran nuestro tiempo. Ella es Nancy Yulán: jubilada de la docencia, una fábrica textil y el sistema de salud. Nancy encarna la dolorosa respuesta del gobierno de Javier Milei a una crisis económica sin precedentes.

El orden de la casta: Los jubilados desafían a la élite del poder
Otro miércoles de lucha en las inmediaciones del Congreso. Lxs jubiladxs marcharon con el acompañamiento de organizaciones sociales y el colectivo de personas con discapacidad. Las calles como de costumbre, estaban totalmente militarizadas bajo el protocolo de Patricia Bullrich que, esta vez, no pudo impedir que la manifestación llegue a Plaza de Mayo.

El superclásico represivo de cada miércoles
El Superclásico represivo de cada miércoles tiene lugar en Congreso desde que Patricia Bullrich anunció su protocolo antipiquetes. Las fuerzas de seguridad despliegan toda su crueldad y reparten palos y balas contra jubiladas y jubilados que reclaman una jubilación digna.