¿Cuándo es oportuno pedir ayuda?

El Bolsón se está incendiando. Ya hay más de 8 mil hectáreas calcinadas y la ayuda no llega. Aquí, Soraya Maicoño, actriz, narradora y cantante mapuche que habita en la zona cuenta la realidad de los poblaciones bajo el fuego.

Por Soraya Maicoño*

Hace casi dos semanas se inició un incendio en un modesto barrio de gente trabajadora al norte del pueblo de El Bolsón. Fue un domingo de enero en el que el viento sopló con una fuerza incontrolable y colaboró con la expansión del fuego hacia el paraje de La Cuesta del Ternero.

Justo esa mañana caminé por una loma colmada de Lawen (plantas que ancestralmente prestan su ayuda, al hombre, a los animales y al espíritu). Al día siguiente la loma, las rukas (casas en mapuche) y los animales fueron extinguidas por un fuego arrasador.

Las poblaciones del barrio Mirador, de la Cuesta del Ternero y la Pu Lof Mahuiza fueron atravesadas por esa fuerza purificadora que dejó la tierra caldeada de ceniza caliente, bosque incinerado, pérdida de animales y desolación.

El calor inusitado de estos días nos hace sentir el fuego y el dolor en el cuerpo.

A pesar del esfuerzo de brigadistas y vecinos, desde ese día el fuego sigue atravesando la Mahuiza, un poco hacia el sureste en dirección al pueblo de Maitén y al suroeste atravesando la comunidad de Nahuelpan, quemando las espaldas del cerro Piltrikitron. Ya hay más de 8 mil hectáreas calcinadas.

El calor inusitado de estos días nos hace sentir el fuego y el dolor en el cuerpo. Vecinos y vecinas se organizan solidariamente, haciendo cortafuegos, llevando agua, comida, pasto y forraje para los animales, motobombas y generadores de luz.
Mientras tanto en el pueblo, los patios cerveceros del intendente Bruno Pogliano y sus amigos sostienen, como si nada pasara, la temporada de verano, bajo el sol abrazador y el humo circundante, como si la música fuerte y los efectos vehodos de la cerveza lograrán tapar la columna de humo que las espaldas del Piltrikitron emana.

Por eso, un grupo de personas concientes reclamó afuera del municipio de El Bolsón, para generar la presión necesaria, y que sean los funcionarios públicos los responsables de buscar una solución inmediata para que el fuego cese. Y fue por eso, y gracias a eso, que el intendente salió a pedir una ayuda más concreta...

Y como se suele decir que el dios winka atiende en Buenos Aires, desde allí vino la respuesta del alto jefe pro minero Alberto Fernández y su gobierno, particularmente del vice ministro de ambiente Sergio Federovisky, quien dijo que era inoportuno pedirle ayuda al Gobierno Nacional.

Y yo pregunto: ¿Cuándo es oportuno pedir ayuda? ¿Será que aún, cuando miran hacia el sur  no ven más que indios que no merecen el trato de personas? ¿Será que nunca jamás podrán ver la vida de un bosque, la biodiversidad? ¿Jamás sentirán el saludable rocío al amanecer? ¿Jamás sentirán la fuerza de una cascada cuando cae estrepitosa? ¿Nunca se darán cuenta del valor de un menuco (ojos de agua)? ¿Seguirán siendo incapaces de escuchar el canto de los pájaros en la mañana y de cuando el sol se pone? ¿No podrán nunca admirar los animales libres pastando su hierba fresca? ¿Y reconocer cada planta que a nuestro paso se nos presenta para sanar heridas del cuerpo y del alma? ¿Y al bosque de árboles milenarios testigos de la historia de nuestro pueblo y también del despojo?

Y hoy más despojo...Varias personas nos preguntan cómo al pasar, si no haríamos un camaruco o nguillupun (ceremonias mapuche) para hacer llover... parece que ante estos acontecimientos la fuerza del mapuche es valorada y hasta necesaria. Y claro que sería una justa ocasión para unirnos en un kiñe rakizuam y los ngn ko (los espíritus del agua) escuchen nuestro pedido. Peumanguen!!
Pero esto trasciende al mapuche, este ardor en las espaldas del Piltrikitron nos interpela a todos y todas, nos muestra la falta de voluntad política de los, que a dedo, gobiernan. Y también la desidia, porque si este fuego atravesara el campo usurpado por Lewis, o los belgas, o los jeques árabes, seguramente habría más helicópteros, más brigadistas, y más plan de manejo contra el fuego.

Pero no. El fuego atraviesa territorio Mapuche, donde habitan paisanos, gente humilde, artesanos, personas de poco valor para los funcionarios públicos, que a estas alturas sólo se relamen, por la futura venta de lotes que más adelante, cuando el fuego se haya extinguido, podrán efectivizar llenando sus bolsillos a costa de la desgracia ajena.

Así se está viviendo estos días en territorio mapuche, en el Puel Willi Mapu, hoy llamada comarca andina del paralelo 42. Ojalá se despierte la fuerza del agua. Pero también nos quedara claro en el recuerdo de esta dramática situación, que el kellun (la ayuda) sólo la podemos esperar de vecinos y vecinas, que darán ayuda aún a riesgo de quemarse y de perder todo.

Mientras tanto, el imponente Piltrikitron nos hace testigos de la indiferencia de los políticos y del silencio de los medios hegemónicos a fuerza de fuego y humo.

*Mapuche Zomo, narradora, actriz y cantante.

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