Revista Cítrica

ARGRA: del clic efímero al documento histórico


12 de julio de 2016

Diego Pintos

La Asociación de Reporteros Gráficos Argentinos inaugura este martes su muestra anual en el Palais de Glace. Un oficio que se transforma, resiste y lucha.

Marcha Ni Una Menos. Crédito: Alejandro Pagni
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La mecánica es sencillamente enrevesada. Cada vez más compleja, y a la vez, su simpleza va superándose, modelo tras modelo. Máquina tras máquina. Las modernas, las románticas. Todas hablan. Es el girar de una perilla, apenas un cuarto de circunferencia, índice derecho, y las luces aparecen. Todo está listo allí, presto para contar el sendero diario. Una bandolera le recorre el cuello, a veces le abraza la muñeca y parte de la mano, como una extensión del propio cuerpo. Y el reportero gráfico observa. Mira con atención, percibe, y no siendo ni adivinador ni ilusionista, coquetea constante con la capacidad de predecir el futuro inmediato. Ese que ya llega, pero aún no se manifiesta.

Munido de su arma de relámpagos, de túneles con finales iluminados de refucilos, sigue al acecho, afilando su experiencia, portando su capacidad de asombro, desenvainando el detalle y mostrando lo inasible. Entonces, de pronto mira. Luego ve, y sabe. Lleva la máquina hacia el ojo avizor, y sencillamente, así, presiona un pequeño botoncito que siempre está a mano. O a dedo. Eso es todo. Y ese todo, es muchísimo. 

De esta forma, el reportero gráfico fluye, se desarrolla en su hábitat, exprime sus capacidades hacia bordes inexplorados con tal de retratar aquello que sus pupilas perciben, y hasta suele conseguir el milagro de captar aquellas imágenes que ni siquiera soñó. 

Y se arrastra furibundo. El peso incansable en los ardientes veranos, las manos apretadas en los bolsillos durante las guardias invernales. Allí siempre. 

Se trata de varios cúmulos, de esparcido conocimiento, de intenso estudio, de prácticas repetidas hasta el hastío del perfeccionamiento, del ensayo tras ensayo. Pero también dispara intuición, amor, compromiso, lucha, historia. Esos segundos perpetuados en ráfagas intensas. Esos instantes memorables. Esos documento únicos, que cuentan miles de historias. Detrás de cada imagen, hay un autor. Detrás de cada foto, un responsable. Detrás de cada reportero gráfico, un trabajador.

Y casi como un ritual, una vez al año los reporteros gráficos de aRGra reúnen esos instantes, los del click-click efímero. La exposición anual de fotografía de la asociación, que ya cuenta con veintisiete ediciones en su haber, abre sus puertas este martes en el Palais de Glace, con más de 250 imágenes que corresponden al lapso enero-diciembre del año pasado.

Y es la excusa para juntarse todos, de todas las generaciones. Son los mismos que arrancaron un sueño desde donde no se podía soñar, y pelearon por sus derechos; y de tanto rodar lograron asociarse para luchar juntos, como un solo puño apretado. Los precarizados, los robados en Google, los explotados con el "hacete una foto, si total no te cuesta nada", los mismos a los que ahora se los pretende reemplazar por un smartphone. Ese vilipendiado sector del periodismo argentino y mundial, sigue rodando. Ya no en rollos, pero rueda, rueda digital. 

Este recorrido anual repasa en perpetuos instantes las carreras políticas presidenciales, los candidatos, las inundaciones en diferentes rincones de Argentina, la marcha contra la violencia de género bajo el lema #NiUnaMenos, y otros trabajos de cuantiosa valía periodística e histórica. Un verdadero perfil de época.

Los reporteros gráficos de todo el país presentaron más de dos mil imágenes que fueron evaluadas oportunamente por un jurado de reconocidos fotógrafos, entre los que se encontraron Eva Cabrera, Daniel Jayo, Eduardo Longoni, Gonzalo Martínez y Pablo Piovano, quienes finalmente eligieron 270 trabajos.

La muestra se puede visitar de martes a viernes de 12 a 20; y los sábados, domingos y feriados de 10 a 20. En el Palais de Glace (Posadas 1725, CABA).

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